martes, 25 de enero de 2011

Tocamos las estrellas con los dedos




Cuenta García Oliver que vencida la sublevación fascista en la Barcelona de julio de 1936, Lluís Companys, presidente de la Generalitat Catalana, dirigiéndose a los sindicatos triunfantes dijo: “habéis vencido y todo está en vuestro poder. Si no me necesitáis o no me queréis como presidente de Cataluña, decídmelo ahora, que yo pasaré a ser un soldado más en la lucha contra el fascismo. Si, por el contrario, creéis que en este puesto, que sólo muerto hubiese dejado ante el fascismo triunfante, puedo, con los hombres de mi partido, mi nombre y mi prestigio, ser útil en esta lucha, que si bien termina hoy en la ciudad no sabemos cuándo y cómo terminará en el resto de España, podéis contar conmigo y con mi lealtad de hombre y de político que está convencido de que hoy muere todo un pasado de bochorno…”
Guardando las distancias, y los momentos históricos tan diferentes, algo de las palabras de Companys podemos aplicar a esta fría y húmeda noche de enero, en la que más de 80.000 personas hemos demostrado que el poder es nuestro, que los tiempos son nuestros y que la fortaleza demostrada es inquebrantable e invencible si sabemos mantenerla unida baja la luz de decenas de miles de luces que son, en definitiva, nuestros corazones de hombres y mujeres libres.
Los sindicatos pueden ofrecernos su nombre, su prestigio, o al menos recuperarlo,  y su lealtad pero nosotros y nosotras somos los dueños del futuro y ellos están para desbrozar el camino que nos conduzca a la derogación de la  funesta Ley 5/2010, el Tijeretazo. Hay que mantener el poder conquistado en la calle, estar vigilantes ante las vacilaciones de nuestros representantes sindicales, mantener la presión pacífica pero firme sobre el gobierno regional, demostrar que somos perseverantes en nuestros objetivos, no vacilar, tampoco ceder ante el chantaje, la calumnia y la mentira tan hábilmente manejadas por los políticos.
El poder pertenece a la gente, y esta noche hemos manifestado la voluntad de retenerlo en nuestras manos con la impresionante, histórica es la palabra, manifestación que he recorrido las calles de la ciudad enfundada en el traje de la Vía Láctea. Demostremos que sabemos gestionarla colectivamente, que nuestra dignidad, grupal e individual, exige a los sindicatos que no cedan un ápice en el objetivo perseguido, que nos es otro que la derogación del Tijeretazo o, en su caso, su muerte por inanición.
Exijamos a nuestros representantes sindicales que sean nuestra voz coral en las negociaciones, meros transmisores de la voluntad de enterrar definitivamente una ley infausta, con la partitura de la Marcha Fúnebre de Mozart como hoja de ruta de todas las organizaciones sindicales.
Creo que hoy nos hemos hecho adultos, o hemos recuperado la memoria perdida, pero ahora sabemos el poder que otorga la unidad de decenas de miles de personas señalando con el silencio a los culpables del mayor retroceso en derechos laborales desde, al menos, los años cuarenta del siglo pasado.

Los sindicatos lo tienen fácil, sólo les queda echar tierra en el nicho del Tijeretazo. Nosotras y nosotros hemos bajado el ataúd y lo hemos orlada con miles de velas, que nuestros representantes sean los sepultureros, para algo les votamos.


Ramón Luis Manostijeras

Parece que el personaje Ramón Luis Manostijeras molesta a algunos políticos, que han prohibido la colocación de carteles de sátira política. En esta región de políticos pueblerinos y cortos de miras, una tradición, la sátira política, con muchos siglos de tradición parece condenada a la persecución por parte de secretarios generales de consejerías, por ejemplo la de Política Social, que no saben diferenciar espacio público y espacio privado, libertad y coacción caciquil. Y es que, o no se han leído la Constitución o se creen intocables, amos y señores de esta tierra. Reproducimos sátiras de varios políticos que pululan por la Nube.











domingo, 23 de enero de 2011

El 25 de enero nos volvemos a manifestar


En la última semana han ocurrido muchas cosas. Algunas horribles, otras cómicas o tragicómicas. En su aspecto político, ni unas ni otras nos interesan; allá ellos y sus actos. En lo humano, pensamos que la ley y su imperio fueron diseñados para proteger tanto al fuerte como al débil; no para utilizarla en la contienda política, como ha ocurrido en estos siete días de enero. Se sabe, la historia puede corroborarlo, que en este caso los débiles siempre pierden, son marionetas zarandeadas por el espectral viento del poder y sus intereses. Para evitarlo en el Siglo XX se entretejió una malla protectora que defendía a la gente de la ley de la selva: se la llamó sanidad pública, educación pública, jubilación retribuida, protección económica de las personas expulsadas del mercado laboral… ya casi no nos acordamos de para que sirven las cosas; el lenguaje ha sido pervertido y a la seguridad laboral, por ejemplo, se la llama privilegio. Parece que el objetivo es que todos los trabajadores- los empleados públicos los primeros- nos pongamos en fila india y negociemos individualmente con el patrón nuestras condiciones laborales. Todos sabemos lo que eso significa. Alguno se reirá y exclamará: ¡comunismo chino!.

Si hay algo que nos puede aliviar de esta semana trágica, de criminalización de decenas de miles de personas, es la fortaleza que mantenemos, todos arropados detrás del lema “DIGNIDAD Y RESISTENCIA”.No somos culpables de nada, menos aún de posibles expolios y derroches injustificables de la riqueza que, no podemos olvidarlo, es colectiva, no de unos pocos políticos que han creído que la ostentación continuada del poder, y la soberbia que brota de las mayorías absolutas, les da licencia para cualquier abuso. La legitimidad deviene de las urnas pero también de la ética y de la honestidad del que la recibe. Sin embargo, esta última semana ética y honestidad no han brillado en los cielos murcianos, tampoco en las páginas de los periódicos o en las televisiones, públicas o privadas. La persecución salvaje de un muchacho de 25 años así lo atestigua.

Terminando la semana, nos llega la noticia-broma de que el personaje Ramón Luis Manostijeras puede vulnerar, en escrito del señor Secretario General de la Consejería de Política Social, Mujer e Inmigración, derechos fundamentales constitucionalmente protegidos. Molesta la libertad de expresión, incomoda la defensa legítima de los derechos laborales de decenas de miles de ciudadanos pero, sobre todo, les indigna el espejo social –todos nosotros- en el que se refleja su fracaso sin paliativos, un coro colectivo de voces gritando al unísono que nos devuelvan nuestros derechos laborales robados, que deroguen inmediatamente una ley vergonzosa, con una Exposición de Motivos que irradia a toda la sociedad el convencimiento de que se ha perpetrado la mayor cobardía política conocida en nuestra región.

Somos gente libre y, por tanto, civilizada. No obstante, la semana vivida nos hace dudar de que la clase política que padecemos participe de nuestra civilización. Parece todo lo contrario: un retorno al sectarismo y a la caracterización que hace Carl Schmitt del “otro” como enemigo; a nosotros, hasta hace poco empleados públicos ejemplares de la educación, de la sanidad, de los servicios sociales y de los servicios administrativos, se nos ha despreciado y se ha insultado nuestra inteligencia afirmando que estábamos siendo manipulados. Pero el mayor insulto es pensar que con tan poco bagaje expositivo nos íbamos a creer cuentos chinos que harían sonreír a cualquier fabulista de tres por cuarto.

El próximo martes, 25 de enero, vamos a iluminar la ciudad de Murcia con decenas de miles de velas. Debe ser la mayor manifestación desde que comenzó nuestra lucha. No podemos olvidar nuestros compromisos con la sociedad y con nosotros mismos. Tampoco debemos echar en el olvido los agravios sufridos. Tenemos la victoria en la punta de los dedos, rozando sus bordes de azúcar y sueños. Debemos empujar hacia adelante el carro de la historia y afirmar nuestros principios bajo la luz de la luna de enero.
Murcia es una tierra que siempre maltrató a sus gentes. No permitamos que vuelva a ocurrir y que no nos ocurra como a Ramón Gaya “al que le han hecho pagar todas sus tristezas con silencios” (Max Aub).

DIGNIDAD Y RESISTENCIA

TODAS Y TODOS A LA MANIFESTACIÓN DEL 25 DE ENERO

TODAS Y TODOS DE LUTO, CON VELAS, EN SILENCIO…

jueves, 20 de enero de 2011

Baños y Mendigo


Hace años la carretera de Cartagena pasaba por Baños y Mendigo, entre eucaliptos y cuestas semidesnudas. Por allí anduvo García Montalvo, los perfiles agotados de la brisa marina, los merenderos y la primera pepsi que bebí en la adolescencia. También, frisando el año setenta del Siglo XX, trabajó por aquellos lares un camarero negro, posiblemente llegado de la abandonada (de mala manera como fue costumbre en la política colonial española de la última centuria) Guinea Ecuatorial, que atrajo la atención y la presencia de numerosas familias llegadas de la cercana urbe capitalina. En una ciudad provinciana, alejada de la efervescencia cultural de Barcelona o Madrid, también de la apertura cultural de un Alicante volcado al turismo internacional, aquella presencia exótica fue un acontecimiento que rompía con el lánguido transcurso de los días, meses y años de una sociedad tranquila, ordenada, con cada persona, familia y clase social en su lugar.
Poco han cambiado las cosas en cuarenta años, aunque las ciudades crezcan, se repongan cada poco tiempo las aceras y los centros comerciales proliferen como los hongos en las umbrías de los bosques húmedos. Sabemos, sin embargo, que el llanto desconsolado, sin recato, simboliza la inocencia del espíritu, también de los actos mundanos, que los juegos de la juventud (la busqueda de la igualdad, de la felicidad, la despreocupación y, por qué no, la creencia en la bondad del Hombre) pasan desapercibidos hasta que la Política con mayúscula, la razón de Estado, se cruza en tu camino y te destroza la vida.
Hemos aprendido pocas cosas en 35 años de convivencia democrática. Las pinceladas que esbozó Miguel Espinosa en La Fea Burguesía perfilan el imafronte de la catedral y se expanden en colores ocres por los rincones de la Murcia antigua. Es nuestro pecado, vivir en un paisaje en el que el tiempo es cíclico y los errores, repetidos y obscenos.
Cuando vuelva a cruzar el Puerto de la Cadena, me detendré en Baños y Mendigo, para recordar el suelo de chinarro de La Venta de la Virgen, el sabor de la primera pepsi y aquellos días de adolescencia, en los que fui idealista, creí en la igualdad y en el amor, y en los que, afortunadamente para mí y para mi familia, la política con mayúscula no se cruzó en mi camino, y la razón de Estado no destrozó mi vida.
Va por tí.

miércoles, 19 de enero de 2011

Historia Universal de la Infamia


No sé que calificativos se pueden utilizar para definir los acontecimientos ocurridos en esta región desde el sábado día 15. Se me ocurre, no haciendo justicia a Borges, titularlos “Historia Universal de la Infamia”. Pero la realidad es dura, muy dura, y un huracán de mentiras, manipulación y desvergüenza ha succionado toda la dignidad posible de una clase política gobernante, que ha creído que esta era la Murcia del caciquismo ancestral o que los murcianos éramos, como mínimo, unos memos incorregibles. Todo ello aderezado con el llamamiento a la Cruzada Redentora, a la reinstauración de la infausta Ley para la Represión de la Masonería y el Comunismo, con la acusación nada velada de una consejera que relacionaba la agresión con la disminución de los liberados sindicales, con unas manifestaciones legítimas, constitucionales y pacíficas que reclamaban la presunción de inocencia frente al motejo de terroristas... gente honesta, de todas las ideologías, insultada, vejada, despreciada.
Hemos sido decenas de miles de personas las que nos hemos manifestado por la ciudad de Murcia, miles de corazones que rechazaban una ley salvaje, antisocial, preludio de la liquidación definitiva de lo que hasta ahora reconocemos como sanidad, educación, servicios sociales, públicos y universales. Miles de personas de derechas e izquierdas, y casi ninguno ha creído la basura mediática que ha utilizado contra nosotros los diarios regionales (La Opinión, La Verdad...), tampoco las acusaciones delirantes de nuestro presidente y de sus adláteres. ¡Era todo tan absurdo, irracional y previsible!.
Han crucificado a un chaval, en lo alto del monte de la ignominia le han clavado todas las lanzas que es capaz de crear la maldad humana. Y hemos asistido al acto con la mirada perdido, esperando no ser señalado, negando cualquier apoyo a un joven que sabíamos inocente desde, como mínimo, el lunes. TODOS. Partidos políticos y organizaciones sindicales, también militantes del Partido Popular incapaces de musitar palabras de duda.
¿Y ahora qué?.
¿Qué le dejamos a nuestros hijos?.
No lo sé, pero sí tengo claro que entre nosotros no hay ningún Émile Zola. Tal vez lo haya entre nuestros hijos o nuestros nietos.


martes, 18 de enero de 2011

No leí a Althusser


No leí a Althusser cuando era un filósofo de moda; luego, muertas las ideologías, no resultaba atractivo indagar en el pensamiento de un intelectual de difícil lectura (para mi y para aquellos momentos finiseculares), un naufrago de la historia y de su propia vida personal. Si creemos a Althusser, Karl Marx consideraba el periodismo como la acción política por excelencia (Marxismo y Humanismo, Siglo XXI, página 185). No obstante, ambos pensadores no conocieron, por motivos obvios, este periodismo murciano que nos está asombrando a tantas personas que intentamos utilizar el crisol de la razón para analizar la realidad y su evolución. Si “por acción política por excelencia” se entiende la divulgación de credos ideológicos, la controversia de ideas, la educación de las masas, podemos pensar que La Verdad y La Opinión de Murcia pertenecen a un tipo de literatura maniquea, sin principios filosóficos, éticos o morales, diarios al servicio del poder económico y social, profundamente deshonestos con sus lectores y con la decencia intelectual. Sus artículos y editoriales producen rubor, hartazgo, desánimo para los que somos relativamente optimistas antropológicos.

Pensaba también Althusser que la Historia no tiene sentido y que somos meras marionetas de un algo que vaga por la nada y se dirige a la nada. Pero creo, debemos creer, que nuestra lucha debe flotar entra tanta inmundicia política y mediática, que debemos demostrar que nuestra biografía personal y colectiva, la de decenas de miles de profesores, sanitarios, funcionarios de todo tipo, tendrá un capítulo independiente, importante, que hablará de una victoria hermosa, épica contra toda esa gente que quiere utilizarnos en batallas deleznables e inaceptables éticamente.

El próximo día 25 de enero debemos convertir la Gran Vía en una avenida de la libertad, de hombres y mujeres libres que luchamos por nuestra dignidad y por la de una sociedad corrompida por el sectarismo y la indecencia política.

¡Venceremos!

lunes, 17 de enero de 2011

A tapar la calle, a abrir la calle...


¿Alguna vez fuimos tan ingenuos como para pensar que nuestra lucha iba a ser respetada como un acto de la autonomía y voluntad humana para tomar decisiones y defender lo que consideramos que es justo?. Nos hemos equivocado, lo sentimos. Pensamos que esas manifestaciones tan bonitas, multitudinarias, festivas, con numerosos niños y niñas de todas las edades merecían el respeto y la consideración del poder, que mostraban hartazgo, autoafirmación de la dignidad de profesionales sometidos al ninguneo y a una planificada campaña de desprestigio, que 40.000 personas recorriendo la Gran Vía murciana merecía una reflexión profunda sobre las causas y las reivindicaciones de los manifestantes.
Pero nos equivocamos, lo sentimos. Hay que recorrer “el camino de servidumbre” del que nos hablara Hayek en un sentido inverso, hay que jibarizar la necesaria organización de la sociedad civil, eliminando o domesticando asociaciones de todo tipo, sindicatos, ONG,s, blog de apoyo a cualquier causa, hay que eliminar cualquier articulación social entre el poder y los votantes, hay que reinstaurar el caciquismo como esencia de las relaciones sociales desiguales.
Estamos asistiendo al linchamiento mediático de las aspiraciones de decenas de miles de personas, despreciadas en la Exposición de Motivos de La Ley de Medidas Extraordinarias para la Sostenibilidad de las Finanzas Públicas. Creíamos que la lucha por nuestros derechos era digna, enmarcada en la Constitución Española, protegida por los poderes públicos..., pero no; la política, la más repugnante faz de la política en manos de irresponsables nos están utilizando en una batalla campal para quedarse con los restos del naufragio español, con sus velas deshechas en jirones, con su libertad sometida a los designios de la Gran Especulación Universal.
Solo vergüenza puede producir las declaraciones de la gente del PP regional, relacionando a las organizaciones sindicales con la brutal, deleznable e injustificable agresión al Consejero de Cultura, intentando desmovilizar a decenas de miles de empleados públicos que sabemos lo que queremos y las razones para manifestarnos.
El día 25 de enero debemos acudir todas y todos los empleados públicos a la manifestación. De luto, con velas, en silencio. Debemos convertir la arteria principal de Murcia en la Vía Láctea, en un camino de estrellas rutilantes que nos lleve en volandas al espectáculo de la derogación del Tijeretazo. Debemos demostrar que somos muchos y que sabemos lo que queremos. Un esfuerzo más...

Os dejo la letra de una canción de Pablo Guerrero, “A tapar la calle”:

“ A tapar la calle.
A tapar la calle
que no pase nadie
que pase mi abuela
comiendo cachuelas” 
A tapar la calle
que no pase nadie
que vista de negro
que lleve pistola
que hable de la guerra
y beba Coca-Cola
a tapar la calle.
A abrir la calle 
que pase la gente
que vista de flores
que beba aguardiente
que va hablando sola
y pinta en las paredes 
a abrir la calle.
A tapar la calle 
que no pase nadie
que no tenga dudas
que vaya con prisas
y tenga señora
que le lava y le guisa
a tapar la calle.
A abrir la calle 
a las abuelitas
jugando a canicas
y a los niños malos
que cambian un duro
por dos perras chicas
a abrir la calle.
  A tapar la calle
que no pase nadie
de los que han ganado
y nos han legislado
y nos han controlado
y nos han sermoneado
a tapar la calle.
A abrir la calle
que pase la gente
que nunca ha pasado
y los mal peinados
y el Señor Obispo
con su novia de triciclo
a abrir la calle.
A tapar la calle 
que no pase nadie
que viva de alguien
con casa de loro
que vaya montado
sobre el as de oros
a tapar la calle
A abrir la calle
a tapar la calle
a vivir la calle
a soñar la calle
a tomar la calle “

[A tapar la calle]