viernes, 18 de febrero de 2011

A veces la memoria histórica es necesaria...


No sé la razón, pero viendo los ataques furibundos de personas anónimas, y de algún sindicato conservador, en los diarios La Verdad y La Opinión de Murcia, he recordado la matanza de los abogados laboralistas perpetrada el 24 de enero de 1977. Parece que hay gente que ya no cree en nada o que creen que los culpables de todo son los sindicatos y los representantes de los trabajadores y de las trabajadoras. 

Se puede criticar la situación actual del sindicalismo español pero nunca su necesidad y las razones de su existencia. 

Desde aquí quiero recordar a Luis Javier Benavides, Serafín Holgado, Ángel Rodríguez, Javier Sauquillo y Enrique Valdevira, asesinados hace 34 años por defender los derecho de los trabajadores y de las trabajadoras frente a cierta gentuza que maldecía el sindicalismo de clase y su derecho a existir. Como ahora, como siempre, habrá lobos con piel de cordero vendiéndonos sus productos adulterados. No los compréis, por el bien de nuestros hijos. 

¡Por la educación pública!, ¡por la sanidad pública!, ¡por los servicios sociales públicos!

¡¡¡ DIGNIDAD Y RESISTENCIA !!!

jueves, 17 de febrero de 2011

¿Qué fue de Resistencia Los Cantos...?


Hace días que estoy preocupado por el blog “Resistencia en Los Cantos”, sobre todo por su inactividad. Hoy, jueves 17 de febrero, he comprobado que el blog ya no existe. No sé los motivos de la desaparición: desidia, consecución de los objetivos, presiones…Durante bastante tiempo ha sido una antorcha en el desierto de la noche murciana. Me gustaría saber si su autor o autores la han clausurado porque creen que el preacuerdo firmado por ANPE, CSIF, SIDI, SATSE Y CESM es suficiente o por otros motivos.


¿Alguien sabe algo?.


La fotografía corresponde a una de las entradas en las que se polemizó con FEREMUR

martes, 15 de febrero de 2011

Faltan figuras en el paisaje...

Hace años de eso pero todavía lo recuerdo. Faltan figuras en el paisaje, seres queridos que nos dejaron y que ahora nos miran desde una ventana del corazón. En la oscuridad de la noche se percibían nítidamente las líneas recortadas de las cimas de la sierra e imaginábamos encima de nuestras cabezas el tímido resplandor de las estrellas de agosto. A nuestra espalda, las luces de la ciudad formaban un vívido retrato de la civilización actual, derroche, ostentación y sueños de riqueza infinita, material y acaso también espiritual. A la derecha, observamos un elemento nuevo en el espejo del paisaje, en lo alto del edificio principal del Hospital Virgen de La Arrixaca, un objeto rojo, brillante, el escudo de la Región de Murcia que unos operarios habían colocado como símbolo de posesión, recién transferidas las competencias de sanidad.

La noche era calurosa, como cualquier noche del estío murciano pero aquel escudo, aquella antorcha luminosa en las faldas de la sierra observada por primera vez nos hacía albergar la esperanza de una mejor sanidad pública, como en otras ocasiones también nos ilusionamos con la educación o con los servicios sociales transferidos.

¡Qué terrible error!, ¡vanas ilusiones alejadas por el siroco de la mediocre realidad!.

Años después, recién entrenado 2011, nos sentimos perdidos en el erial de nuestras propias ilusiones, atrapados por el peso de la gramática de la impotencia y de la frustración. Han barrido con todas nuestras esperanzas, nos han arruinado, han ensuciado con la codicia y la mediocridad esta hermosa tierra de luces brillantes y acogedoras, de mares bruñidos por el sol.

La sanidad pública arruinada, la enseñanza también y los servicios sociales a la cola del país, censurados por la Oficina del Defensor del Pueblo. Los pilares del estado del bienestar apenas mantienen un esqueleto de hierros, y mentiras, retorcidos.
No es necesario decir sus nombres, todos los conocemos.

Hace unos segundos hemos recibido el siguiente SMS:

“Miércoles a las 16,30h concentración ante la Asamblea Regional en Cartagena, contra el tijeretazo. Acude. Dignidad y Resistencia”.

Es un buen lugar para estar. Nosotras lo haremos.

Os dejo el video “El Hundimiento de Murcia”
video

domingo, 13 de febrero de 2011

Enseñándonos las fauces...

Han ido a por nosotros enseñándonos sus fauces. Y no hemos visto nada bueno, solo oscuridad y engaño. La historia de nuestra tierra es la crónica del olvido. Hemos enterrado la verdad, y con ella a los hombres y mujeres de valía que alguna vez fueron los heterodoxos condenados al destierro y el oprobio. Gente que habló en voz alta, que luchó, que murió o que se marchó con una maleta y la mirada perdida en un paisaje de sombras compactas y luces deslumbrantes.
¿Y con qué nos hemos quedado?: con curas, monjas, poetas que versaban más acá de la cuenta, escritores olvidados, padres de ilustres, Valcárceles, barracas, jotas y otras mendicidades. Mediocridad, provincianismo y aburrimiento. Ni siquiera Ramón Gaya es hijo de esta tierra, ni Mariano Ruiz Funes, ni Carmen Conde, ni Antonio Oliver, ni tan siquiera nuestro Vicente Medina…y cuando una lee La Verdad o La Opinión de Murcia se le cae el alma al suelo porque entre nuestras eminencias sobresale Carlos Valcárcel (y su mujer que era sus bastón como nos dice un antiguo senador socialista dedicado a recordar banalidades).
Perdimos alguna vez la capacidad, o el poder, de recordar, de inscribir en el frontispicio de nuestro horizonte vital las vidas de otros murcianos y murcianas que fueron parte del mundo, que bebieron de las fuentes de la tolerancia y de la libertad, y solo quedaron los nombres de la servidumbre, de sus amos, de las gentes que nos negaron una y mil veces la condición de seres humanos. Cuando miramos para atrás, y cruzamos los lindes del siglo, vemos una estepa yerma, sin luces, sin árboles frondosos que pudieran cobijar bajo su fresca sombra los latidos de la verdad. Ellos siempre fueron los amos, escribieron la historia y segaron el recuerdo de las gentes que pudieron ser nuestros referentes, humana y espiritualmente.
Es difícil vivir en una tierra que borró la memoria de sus hijos e hijas, de todas aquellas personas díscolas que quisieron cambiar la realidad y que se estrellaron con el poder caciquil de los señores del país. Gentes que vivieron muchos años silenciadas, señaladas, olvidadas, desarraigadas de la memoria colectiva, y a las que, con la democracia, se les dio migajas en forma de rótulos de calles, nombres de algunos (escasos) institutos y museos aislados, mientras su pensamiento, su obra, su arte era obviado.
Y ahora, con la crisis, con el despertar colectivo que ha supuesto saber que volvemos a estar en la ruina porque los mismos caciques de siempre han vuelto a enriquecerse a nuestra costa, mientras se rasgan las vestiduras porque algunos y algunas nos atrevemos a cuestionar sus ladrillazos y tijeretazos, sería bueno, sería decente, volver la mirada y recordar que no todo el pensamiento, la literatura, el arte de nuestra tierra estuvo siempre en manos de la mediocridad y el dominio indecente. Tuvimos liberales, tuvimos gente abierta a una cultura cosmopolita, tuvimos personas a las que se las quiere enterrar en el valle del olvido porque son ejemplo palpable de que una vida distinta y más libre es posible en estas tierras mediterráneas, en estos paisajes murcianos anegados por la intolerancia de unos pocos.

viernes, 11 de febrero de 2011

¡Compañeros/as: resistencia y dignidad!

Somos un pueblo derrotado, o tal vez la derrota ha transitado demasiadas veces por nuestras vidas. Pero ahora he comprendido que somos también un pueblo de sindicatos derrotados, que solo transitan por los trillados caminos de sus intereses. El particularismo lleva al egoísmo pretendidamente colectivo, y éste, recorrido natural de la pobreza moral, al egoísmo del individuo solo, que busca reconocimiento, alabanza de su ingenio y sabiduría, poder en definitiva. Lo he visto en los responsables del ANPE, de la CSIF, del SATSE, por descontado del Sindicato Médico, esa gente que quiere retornar a las relaciones gremiales del Medievo, donde ellos ocuparían la cúspide de los habitantes del burgo.

Murcia es país triste, siempre lo fue. Hogar de caciques y de sus servidores. Las mismas familias a lo largo de los siglos…la misma mediocridad reproduciéndose en un paisaje hermoso, luminoso pero mezquino. Mientras, la gente emigrando, buscando nuevos horizontes, en el exilio, escribiendo poesía en tierras lejanas, añorando los territorios de su infancia pero despreciando las figuras humanas que los habitan. Tierra de caciques y tierra de servidores que se pliegan a la voz de sus amos, llámense sindicalistas o siervos de la gleba.

Los sindicatos lo forman las personas, sin duda. Tengo amigos en la CSIF, en ANPE, en el SATSE… personas sensatas que defienden ideas sensatas pero ocurre, debe ser ley de vida, que sus dirigentes se decantan en los ganga política, son aprendices de amos, de nuevos ricos, de añorantes del poder. Y entonces todo fluye, y la dignidad deviene en sumisión, y la sumisión en deseos de someter a sus iguales, perteneciendo, subordinados ellos, a las partes innobles de sus amos. Pensar que el sindicalismo es también una forma de mercado no está demasiado alejado de la triste realidad. Pensar que las leyes salvajes del mercado, y de las relaciones sociales y de poder que éstas generan, deben ser también señas de identidad de los sindicatos es desconocer lo que quieren sus afiliados, los profesionales de la educación, de la sanidad, del apoyo administrativo. Me temo que algo de esto ha debido ocurrir cuando cuatro sindicatos, sus representantes, han bajado la testuz y han jurado sumisión al señor presidente de la comunidad. ¿A cambio de qué?. Nunca lo dirán pero no es difícil intuirlo.

Miles de empleados públicos interinos, sanitarios y docentes fundamentalmente, han sido sacrificados en la pira de los intereses políticos, bastardos por definición. Cesarán y no volverán a ser contratados. El lenguaje encierra engaños y el que lo domina es poderoso. ¿35 horas asistenciales?. ¡Qué descubrimiento en el bosque del idioma español!.

La CSIF, el SATSE, el ANPE, el CESM, barro en las estepas de la decencia, han pactado la ruptura de la unidad sindical al toque de trompeta del poder, pero sobre todo han traicionado la confianza de decenas de miles de personas que, por una vez, creímos en la posibilidad de la unión inquebrantable de intereses comunes. Pero Murcia es un país de caciques, de vendedores de sueños y compradores de voluntades.

Seguimos cabalgando con CC.OO, UGT, STERM y,deseamoss, SIDI y SAE. Esperamos que no nos descabalguen en mitad de la batalla con nuevos pactos traicioneros. Recordando a Rodrigo Díaz de Vivar decimos:

¡Oh Dios, qué buen vasallo si tuviese buen señor!

jueves, 10 de febrero de 2011

Del "Manifiesto Haragán"

"Si por lo menos tuviésemos un poco de sentido del humor y no nos hubiese abandonado el duende de la risa, nos echaríamos a reír a carcajada limpia ante lo que nos quieren imponer como estética, como estilo, como cultura, como diseño, como política; nos echaríamos a reír muy fuerte, y tras ese hartazgo de risa profunda miraríamos de nuevo lo que nos ofrecen, y volveríamos a reír más todavía"

Jesús Ferrero

miércoles, 2 de febrero de 2011

Quizá seamos libres...

Quizá seamos libres, o pensamos que lo somos, buscando las voces profundas que han edificado con su ignorancia el mayor monumento a la chapuza. Eso ha sido el Tijeretazo, una chapuza elaborada por personas iletradas en materia de derechos laborales, una suma de despropósitos que hace inaplicable una ley muerta desde su nacimiento. Los focos apuntan hacia el edificio de la antigua Diputación Provincial, con sus fantasmas encadenados paseando con flamantes camisas azules por los pasillos, entre cuadros de diversa factura y calidad. También nos recuerda el mundo de las limusinas, de las calles de Nueva York, acaso también la Factoría, y Andy Warhol sonriendo mientras que viaja entre las nubes y los billetes de cien dólares. Pero sobre todo nos recuerda la inmoralidad que anega las tierras bajas de la política, cenagales y marismas, cuando la mayoría absoluta es lo habitual y no lo excepcional. Aquí están ellos todavía sonrientes e insolentes, ellos que han arruinado nuestra región con mundos paralelos enladrillados, con tortugas moras quemadas o con pelotas de golf adheridas a sus caparazones. Gentes que descienden de los caciques de cada pueblo y ciudad, amos antiguos de nuestros bienes y de nuestras vidas.
El día 10 de febrero se ha convocado otra manifestación. Todo depende de las negociaciones, es decir, de la capacidad de los gobernantes de rectificar su ruta hacia la nada, de derogar una ley delirante que se desarrolla mediante instrucciones sin anagramas, firmas o fechas. Los políticos no saben como interpretar lo que han plasmado en papel, los técnicos tampoco. La Exposición de Motivos merecería un monumento a la estulticia y a la mala fe, el articulado una cerilla que prendiera en su vacío conceptual. Pero la luna está allí arriba y nosotros la observamos sabiendo que nunca la alcanzaremos. Los inútiles que nos gobiernan se encargaran de impedir que rocemos con los dedos sus ojos de miel y esperanza.
Acaso alguna vez nos liberemos del caciquismo y de sus actores, los caciques, pero parece que esos tiempos todavía están lejos y que los murcianos seguimos creyendo en el cuento de la lechera y de la Paramount; también, aunque estamos abriendo los ojos, confundimos los viejos e inadecuados colegios e institutos con palacios de libertad y educación en valores democráticos y solidarios. Nuestros centros se caen a pedazos, de eso se han encargados los gestores políticos, mientras los colegios concertados florecen merced al dinero de todos y a esa especie de impuesto revolucionario que se cobra mensualmente a los padres y que se encubre como donativo.
Sin embargo, los sueños son libres y parece que en estos primeros días de 2011, muchos murcianos, y murcianas, nos hemos embarcado en una nube de ilusión que navega en los mares de la responsabilidad y del compromiso con la sociedad. A esto le llamamos lucha, y empatía, y ganas de vivir y de componer poemas al estilo de Celaya, Blas de Otero, Hierro o Goytisolo. Por desgracia, somos "unos hombres sin más destino que apuntalar las ruinas” (Blas de Otero), y lo sabemos, y lo percibimos cuando miramos en derredor y solo vemos incomprensión, mentira, maledicencia. Pero respiremos un poco: de ello son culpables nuestros gobernantes, fundamentalmente su incompetencia e incapacidad para comprender.
Nuestro apoyo al IES Los Cantos ante el ataque de FEREMUR, una autodenominada asociación de estudiantes murcianos con ánimo de lucro al servicio del poder, como muchas de las que medran indolentes en los campos del Señor Valcárcel.